Croquetas de cocido sin lactosa

Hoy toca lunes de reciclaje en la cocina, qué mejor receta para reciclar que las croquetas, admiten cualquier tipo de relleno y siempre están buenas.

Pero a mí las que más me gustan son las del cocido, me recuerdan a mi infancia y eso hace que sean especiales.

Siempre os digo que antes me daba una pereza increíble hacer croquetas, pero la verdad es que no es para tanto, se hace bastante cantidad y se congelan para otra ocasión, seguro que nos viene muy bien tener unas croquetas caseras en el congelador para cualquier imprevisto. Yo incluso las congelo ya rebozadas y luego sólo hay que freírlas.

Con estas croquetas contribuyo al Reto de Marisa y Rosalía de este mes de julio.






Ingredientes



- para la bechamel

55 gr de harina (sin gluten para celíacos)
55 gr de margarina vegetal
1 vaso y medio de caldo del cocido
1/2 vaso de leche sin lactosa o vegetal
nuez moscada, pimienta y sal

- para el relleno

restos del cocido: pollo, cerdo, ternera, morcilla sin piel, ect.
1/2 cebolla (intolerantes a la fructosa prescindir de ella)

- para el rebozado

huevo
pan rallado
aceite de oliva


Cómo hacer Croquetas de cocido sin lactosa



Desmenuzamos la carne del cocido, no la trituramos porque nos quedaría como una pasta y lo bueno es que se aprecien los trocitos al morder la croqueta.

En una sartén, sofreímos la cebolla cortada muy pequeñita. Cuando esté blandita pero aún no haya cogido color, añadimos la harina y removemos con una cuchara de madera para tostarla y que no nos quede con sabor a crudo.

Apartamos de fuego y añadimos un poco de caldo sin dejar de remover, volvemos a poner el fuego y, cuando se integre el caldo, ponemos un poco más. 

Cuando ya casi tenga la textura que queremos, echamos la leche para darle cremosidad a la masa y seguimos removiendo.

Debe quedar una bechamel espesa.

Por último, ponemos sal, pimienta y nuez moscada y añadimos la carne desmenuzada.

Pasamos la preparación a una bandeja y dejamos entibiar. Después guardamos durante un par de horas en la nevera.

Cuando vayamos a formar las croquetas, nos untamos las manos con aceite y así no se nos pega la masa (truco de mi madre).

Las pasamos por huevo batido y pan rallado y las freímos en aceite de oliva bien caliente.
Estas croquetas nos pueden venir bien para el picoteo en la terraza o en la piscina, hasta frías están buenas. ¿Os cuento un secreto? A mí me encantan dentro del pan, cuando sobran del día anterior. Si es que no tengo remedio, uff.
Rosa.