Panecillos de yogur y semillas de amapola

Mira que le estoy cogiendo el gustillo a esto de hacer pan casero, cada día se me ocurren nuevas formas de prepararlo. 

Hoy os traigo unos panecillos de yogur que han quedado muy ricos, con una miga suave y esponjosa. Les puse semillas de amapola por encima, que además de ser muy bonitas, tienen propiedades calmantes, por lo que se las considera un sedante natural recomendado en épocas de estrés.

El molde me lo mandó amablemente Lékué y es una maravilla, no hace falta ni engrasarlo y quedan unos panecillos muy chulos, aparte es muy práctico hacer pan en este formato, porque los congelamos y vamos sacando.




Ingredientes


90 g de agua mineral tibia
60 g de yogur natural sin lactosa
15 gr de mantequilla o margarina sin lactosa
1 cucharada de postre de azúcar
1/2 cucharadita de sal
250 g de harina panificable (o de fuerza)
7 g de levadura fresca


Cómo hacer Panecillos de yogur y semillas de amapola


Sacamos la cubeta de la panificadora y ponemos los ingredientes en el orden en que están escritos.

Introducimos la cubeta en su sitio, enchufamos la panificadora y seleccionamos el programa número 1, si nos gusta más esponjoso seleccionamos el 2 (en la panificadora de Lidl).
El tipo de tueste y el peso es indiferente, porque lo sacaremos antes de que empiece a hornear.

 Enchufamos, esperamos a que haga el 2º amasado y apagamos. Dejamos la masa dentro de la panificadora durante 1 hora.

Sacamos la masa, la dividimos en 6 trozos de 50 g cada uno, boleamos y les damos  forma un poco alargada. Introducimos en el molde de panecillos y dejamos levar durante otra hora tapados con un paño.

Encendemos el horno a 200ºC.

Mientras tanto, pintamos los panecillos con huevo para que salgan dorados, hacemos unos cortes con las tijeras de cocina y espolvoreamos con semillas de amapola.

Ponemos el molde encima de la rejilla y, en el suelo del horno, un par de cubitos de hielo para aportar humedad al pan.

Horneamos durante 15 mn con calor arriba y abajo.

Si no tenéis panificadora, también podéis hacerlos a mano y trabajar la musculatura jeje.

La verdad es que es un placer comer tu propio pan, con ingredientes naturales y sin ningún tipo de aditivos.

Hasta el jueves,
Rosa.